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Slim analiza el retroceso industrial de México tras tratados globales post-1994

La actual vulnerabilidad de la economía mexicana ante la revisión del T-MEC es el resultado histórico de una política de apertura comercial desmedida ejecutada tras la firma del tratado original de 1994. Carlos Slim Helú realizó una disección del desarrollo industrial contemporáneo del país, explicando cómo las administraciones subsecuentes optaron por firmar acuerdos comerciales globales en detrimento del mercado interno.

El análisis del fundador de Grupo Carso describe un cambio de paradigma en la economía mundial a finales del siglo XX, cuando se impuso la tesis de la globalización total. Bajo la premisa de que los consumidores debían adquirir bienes en los mercados que ofrecieran los costos de producción más bajos, México desmanteló de forma paulatina sus mecanismos de protección y fomento a la industria manufacturera local.

Este repliegue del Estado en materia de política industrial permitió que China absorbiera la capacidad de fabricación global, convirtiéndose en el principal proveedor de insumos intermedios del planeta. El fenómeno no solo afectó a las economías en desarrollo, sino que restó competitividad a la infraestructura productiva de todo el bloque de América del Norte, un desequilibrio que hoy genera tensiones bilaterales.

El rezago en la densificación de las cadenas productivas nacionales impidió que el crecimiento impulsado por las exportaciones se tradujera en un desarrollo homogéneo del tejido social y económico del país. Las plantas de ensamble operaron bajo un modelo de maquila con bajo valor agregado local, dependiendo crónicamente de la importación de maquinaria, herramientas y componentes tecnológicos.

Ante la reconfiguración del comercio internacional y la crisis de las cadenas de suministro globales, el modelo basado exclusivamente en la ventaja geográfica y la mano de obra de bajo costo muestra signos de agotamiento. La transición hacia esquemas de revisión anual del pacto norteamericano acelera la urgencia de diseñar una política de Estado orientada a la reindustrialización.

El empresario insistió en que el desarrollo de infraestructura estratégica y el fortalecimiento de sectores energéticos clave, como la producción de hidrocarburos y electricidad, son requisitos indispensables para sostener cualquier intento de sustitución de importaciones. Sin una base energética interna competitiva y estable, las empresas locales no podrán competir con los costos de producción internacionales.

La lección histórica descrita por Slim apunta a que la inserción de México en la economía globalizada requiere un equilibrio riguroso entre la apertura externa y el fortalecimiento del capital nacional. La coyuntura del T-MEC en 2026 obliga al país a corregir las omisiones estructurales de las últimas tres décadas para evitar que la soberanía económica quede sujeta a decisiones externas.